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La unión  conyugal

La unión conyugal

QUÉ ES :

La genérica inclinación natural, y espontánea atracción, hacia el otro sexo, en libertad de elección, transformada por el conocimiento en amor, comienza un itinerario de maduración y perfección entre hombre y mujer, de lo que culminará en una verdadera unión conyugal.

Los antiguos griegos, al amor entre un hombre y una mujer, le llamaban EROS. Este amor no nace de la voluntad, inteligencia o pensamiento de la persona; es superior a ella tanto en cuanto se impone al ser humano sin su intervención.

Este amor, que siente la persona hacia la otra, y mutuamente entre ambos, no es un final, sino un punto de partida para ambos..

A partir de ahora, ambos, si podrán, y tendrán, que aplicar su voluntad y entendimiento para asumir y desarrollar este amor, dándole cauce pleno en lo humano y en lo espiritual.

Comienza un particular y único (porque es entre “este especifico varón y esta especifica mujer” y no otros) proceso de comunicación entre ambos, siendo ambos diferenciados y complementarios, por ser antropológicamente él y ella.

Este proceso de comunicación por amor mutuo les llevará a la entrega y donación mutua. En la que dos se hacen uno, apareciendo “el nosotros”, culmen de lo que verdaderamente es la unión conyugal.

En esta donación mutua está presente la totalidad del ser personal, no solo por lo corporal y biológico o lo afectivo y sexual sino que ambos se entrelazan en un pacto de aceptación esponsal del uno por el otro.

No es un mero acto formal, este pacto conyugal, que comenzó a tomar forma con los inicios del enamoramiento y que ya queda ejecutado con la formalidad del matrimonio.

Es un proceso de comunicación, dirigido por el amor, que con sucesivos actos de libertad a lo largo de toda la vida, va madurando y conformando ambos cónyuges, el uno para el otro, creando “el nosotros”.

Como fruto del amor de enamoramiento, se puso en marcha un proceso de comunicación y aceptación, dando lugar a un compromiso del amor futuro.

En palabras de Enrique Rojas, comenzaríamos la etapa de enamoramiento diciendo: “Enamorarse es encontrarse a si mismo fuera de si mismo, es querer a alguien en exclusividad y pensar en ella para compartir el futuro”.

Continuaremos con palabras de Javier Vidal-Cuadras: Es el amor enamorado, extremadamente inteligente y perspicaz, que esta centrado en la persona del otro. Cuando se dan estas dos cualidades de amor y enamorado, entones además es dependiente y entregado, y no piensa en la persona amada como un instrumento de su propia satisfacción.

También otro experto en matrimonio, Pedro Juan Viladrich,:en relación a lo que puede llegar a ser la unión conyugal: “llegando a ser una única unidad de vida y por vida”

Y finalmente para tratar de que veamos hasta que cotas puede y debe llegar el amor de la unión conyugal, lo que nos dicen Javier Hervada: “El uno ama al otro no como a sí mismo, sino con el amor de sí mismo a sí mismo”.

 

QUÉ NO ES :

Es mucho más que una mera convivencia. Es mucho más profundo que vivir en comunidad de los que algunos llaman “equilibrios comprometidos y equilibrantes”.

También es muchísimo mas de “vivir junto a mi amor”. No es tampoco una cuestión de cantidades, cualidades o calidades en la donación mutua.

Tampoco es “vivamos juntos a prueba” y el tiempo y la convivencia diaria demostrarán si podemos estar juntos toda la vida.

Si en la Unión Conyugal no se ha partido con anterioridad con un amor limpio hacia la otra persona, sin egoísmos, y si, por el contrario, solo buscando la satisfacción unipersonal, lo que estamos creando, o fomentando, es otra cosa. Ya que no existirá donación total, ni respeto por el otro cónyuge hacia lo indecible.

La unión conyugal comienza a florecer después de “la boda”. Es la unión de dos personas en todos sus aspectos y vivencias. Tanto en lo espiritual como en lo material y concupiscente.

No es el remedio para apaciguar la concupiscencia, no es el desorden del placer por el placer.

La verdadera unión conyugal hace ser dueña de los propios instintos, ante cualquier circunstancia. en la convivencia de ambas personas. Es posible que a veces este actuar no sea fácil, ni cómodo, pero si hacedero por parte de ambos cónyuges, cuando las circunstancias adversas se originen.

La unión conyugal esta reñido con actuaciones de convivencia donde impera en las relaciones de los esposos la descortesía, la malas formas de conducta y educación, vulgaridad, ordinariez…etc…

Cuando se dan aspectos como lo expuesto anteriormente, el amor integral de la verdadera unión conyugal comienza a desgastarse, y termina no existiendo, quizás porque en verdad nunca existió, y desaparece.

Lo que prolifera en esta “desunión conyugal” son las frustraciones. los egoísmos, las mezquinas compensaciones, que se buscan en cada momento, cuando las diferentes concupiscencias se ponen de pie, exigiendo carnaza y placer.

Muchos ejemplos de parejas de matrimonios así lo acreditan, que una vez que dos personas, por amor, pactan unirse en matrimonio, la unión conyugal es todo un proceso. Que a lo largos de la conjunta convivencia, a lo largo de sus vidas, ambos realizan para materializar la espiritualidad y trascendencia que representa el donarse mutuamente. Este proceso se realiza bajo todos los aspectos de esa convivencia, por el amor mutuo que se tienen y pensando en la procreación para crear y desarrollar una nueva familia.

Quien vive de esta forma, con esta altura de miras, tiene la finura y el conocimiento experimental adquirido, para detectar, en su entorno convivencial, cuando encuentras matrimonios donde se detecta con facilidad la existencia de saber vivir una feliz y sana unión conyugal, y cuando no.

Cualquier simulación de lo anterior se apartaría de lo que es una verdadera unión conyugal.

El ecologismo realista y personalista

El ecologismo realista y personalista

Tipos de Realidad y Tipos de Perspectiva

Muchas veces, a veces en las cosas más banales (como un cuento, por ejemplo), dudamos del lugar en el que se encuentra la frontera entre la realidad y el mito, entre lo verdadero y lo fantástico. De vez en cuando pensamos también que cualquier cosa que escapa nuestra percepción sensorial no es real, es decir, que lo que no podemos ver, tocar u oír no forma parte de la realidad. Definir, pues, lo que es la realidad, es una labor difícil, pero sumamente importante al estudiar al amor, al noviazgo o al matrimonio.

El mundo de lo real está compuesto por todo lo que es estudiable, por lo que es comprensible por medio de la razón. Por experiencia, quizá, o simplemente por el estudio que hemos hecho individualmente y que han hecho miles de personas antes de nosotros, sabemos que la realidad está formada por dos modalidades que, aunque son diferentes, tienen el mismo grado de realidad. Ambas son, en otras palabras, igual de reales.

Pareja eco Luis Lozano 2

Pareja eco Luis Lozano 2

Por un lado, está el mundo de las cosas materiales. Éste va desde lo más simple y pequeño, como un átomo o el ADN, pasando por la maravillosa y enorme complejidad de nuestro cuerpo o de los animales y los bosques  hasta llegar a la inmensidad de los planetas y las estrellas. El mundo material incluye también todo el espectro de las invenciones del hombre, desde una silla hasta una computadora.

Por otra parte está la realidad inmaterial. A ella pertenecen esas cosas que a pesar de que no pueden ser vistas, pesadas o medidas y de que son más difíciles de entender, forman parte de la naturaleza espiritual que poseemos como seres humanos. Nuestras intenciones, nuestras ideas, sueños e ilusiones, nuestras mismas acciones…la amistad, los vínculos familiares o los jurídicos y, por supuesto, cualquier expresión del amor, son los componentes de esta otra parte de la realidad. Cualquiera que haya vivido sabrá que todo esto es real; más real, si cabe, que muchas otras cosas que sí podemos ver y tocar.

Pareja eco Luis Lozano 3

Como se dijo al principio, todo lo real es estudiable. Nuestra inteligencia, aunque tenga sus limitaciones, puede ir penetrando y comprendiendo la realidad poco a poco. Gracias a ella podemos verificar nuestro conocimiento, afianzar lo que ya sabemos y rectificar nuestros errores. De este último punto sale por necesidad la observación de que el estudio de la realidad debe ser flexible: muchas veces el camino más corto a la meta es dar unos pasos hacia atrás y volver a comenzar. Uno no puede pretender tener siempre la razón; el error es parte del hombre, y muchas veces el error es una oportunidad idónea para obtener después un mejor avance. Al estudiar la realidad, se debe tener en cuenta que no es algo simple, o sea, que admite muchas perspectivas y que cada una de ellas puede aportar algo significativo y acertado al panorama general. Por lo tanto, la realidad implica interdisciplinariedad al requerir diferentes perspectivas y diferentes niveles de profundidad. Por ejemplo, al estudiar una relación amorosa, pueden intervenir el derecho, la psicología, la sociología, incluso la medicina; y cada una profundizará lo que pueda. El conocimiento de la realidad exige, además de los elementos ya mencionados, profundidad, y para profundizar es necesario amar la realidad, desafiarla, estudiarla con pasión pero también con apertura…implica humildad, sobretodo.

Todo este análisis puede parecer un poco tedioso; demasiadas palabras, muchos términos incomprensibles y complicados…pero es crucial entender que llegar a comprender el significado de la realidad es como haber subido un escalón en nuestro entendimiento de cualquier otra cosa. Si se entiende, por ejemplo, lo que es un ser humano, resulta mucho más fácil estudiar por separado cada uno de sus sistemas o sus órganos; pero si nos enfocáramos en el pulmón sin saber que forma parte de un todo más grande y más complejo, de nada serviría nuestro estudio. Por eso, antes de querer comprender el significado del amor, del noviazgo y del matrimonio, se debe entender al menos un poco mejor la realidad que los engloba.

Como último elemento de este análisis de la realidad, hemos de decir que la realidad de cualquier cosa se localiza fuera de nosotros y que está contenida en cualquier objeto que nosotros estemos estudiando. Poco a poco nos vamos formando en nuestra mente representaciones más o menos adecuadas de esta realidad externa, pero como ya se dijo, la realidad está allí antes de que busquemos entenderla, y está allí, totalmente real, a pesar de que nuestro entendimiento de ella sea erróneo o incompleto.

Fuente:

Alapar México (Puebla)

Página Web:

Noviazgos del Alto Riesgo

 

Educación de los sentimientos

Educación de los sentimientos

EDUCAR es comunicar conocimientos y promover actitudes. Lo primero significa que en toda educación hay una cierta cantidad de enseñanza que se acumula, que se va sumando poco a poco y hace que se vaya conociendo paulatinamente ese algo concreto. Después viene una tarea importantísima: ¿cómo actuar frente a todo ese caudal de conocimientos adquiridos? Son dos etapas sucesivas, pero complementarias.

 

Educar es convertir a alguien en persona más libre e independiente, con más criterio. Ser individuo capaz de pilotar la propia vida con arreglo a unas normas humanísticas. Por eso toda educación positiva humaniza y libera al hombre, llenándolo de amor.

Hay que distinguir por tanto dos facetas en este terreno; por un lado la información y por otro, la formación. Mientras el primero consiste tan solo en la suma de una serie de datos, observaciones y manifestaciones específicas, el segundo va más allá. Trata de ofrecer unas pautas de conducta de acuerdo con una cierta orientación humana, se preocupa que a todo ese saber se le saque el mejor partido, favoreciendo la construcción de un hombre más maduro, más hecho, con más solidez… más humano y más dueño de sí mismo.

Muchos libros sobre educación sexual no son tales, ya que sólo cubren la parcela informativa, pretendiendo ser asépticos en la vertiente formativa. Algo parecido puede suceder cuando ésta se imparte de modo colectivo y termina siendo una especie de clase de anatomía y fisiología a la vez, en donde se relata como se realizan las relaciones sexuales, las distintas técnicas y estilos que existen, pero no hay un fondo moral o ético adecuado. Porque no hay educación sexual neutra.

Es imposible. Es una pieza de museo pedagógica, imposible en su esencia. Habrá unas educaciones más cargadas de orientaciones y otras más ligeras. Unas en la línea de la liberación sexual o apuntando hacia el marxismo, hacia las corrientes del psicoanálisis de Freud o siguiendo las directrices de Jung o de Adler o del conductismo o inspiradas en el humanismo cristiano… pero vacías de criterio no es posible que se den, ya que a eso se le llamaría clase de anatomía o de fisiología o de ginecología, pero en ningún caso educación sexual. Ahí está el matiz diferencial.

Educar es instruir, formar, guiar, sacarlo mejor que hay dentro de una persona; irla puliendo y limando para hacerla más dueña de sí misma. Es provechoso repasar las etimologías. Esta palabra procede de dos derivaciones latinas: e-du-care, que significa ir conduciendo de un sitio a otro; y e-ducere, que quiere decir extraer, sacar hacia fuera loque hay dentro. Una y otra apuntan en la misma dirección.

parejas luis lozano

Educar es aquella operación que se lleva a cabo con alguien y que tiende a la realización más completa de la persona. Esto se produce mediante un progreso gradual y ascendente. Toda educación del tipo que sea necesita tiempo. O dicho de otro modo; es necesari que vaya asimilando paulatinamente todo lo que de palabra y obra ha ido llegando hasta él. Acumulación de contenidos intelectuales, afectivos y técnicos que se aprietan en una síntesis que debe ser realizada por el educador.

Resumiendo: educar es promover el desarrollo de una persona para que alcance un cierto nivel de conocimientos teóricos, que le lleven poco a poco a una actitud práctica que le conduzca a su mayor bien posible. Vemos que consta ésta de una dimensión teórica y de otra práctica . Toda educación es como una labor de orfebrería: labrar a golpe de martillo y de cincel, para sacar del material  con que se cuenta lo mejor.

La educación debe estar presente a todo lo largo de la vida; pero la educación integral tiene su punto de partida en la infancia y en la adolescencia.

¿Cuáles son los principales elementos de la educación?: podemos resumirlos así: el primer lugar el tema específico de que se trate (hay educación física, psicológica, artística, para el tenis, el golf, el inglés, las artes marciales y un larguísimo etcétera); después está la figura del educador que tendrá una enorme trascendencia, la motivación que se ponga en juego, el amor con que se enseñe esa materia y la disciplina que será necesaria para que ésta se vaya consolidando y no sea flor de un día. Enseguida entraremos en cada uno de ellos.

La educación sexual consiste en la consecución de un conocimiento adecuado de lo que es la sexualidad, que va desde su desarrollo hasta la culminación del encuentro físico entre un hombre y una mujer, que apunta hacia la madurez psicológica y la plenitud de la persona, en el marco de lo que debe ser la dignidad humana. Ese conocimiento no descuida ningún aspecto del hombre: va de la anatomía al plano físico, de los aspectos psicológicos a los sociales y culturales, pasando por el terreno espiritual y el entorno en donde ésta se desarrolla o las etapas evolutivas que ésta va a tener. Educación plena, completa, integral. Allí quedan convocados todos sus ingredientes.

La gran tarea del educador es proponer unos fines concretos, haciéndolos sugerentes y atractivos, aunque en un principio sean costosos y se presenten como una cuesta empinada. Todo lo grande del hombre, es hijo del esfuerzo y la renuncia.

El éxito de la educación consiste en proporcionar un conocimiento equilibrado de uno mismo y de la realidad, promoviendo una adecuada jerarquía de valores. La educación sexual fracasa cuando sólo es información técnica y cuando hay un claro desajuste o una falta de armonía en lo que se enseña. No hay verdadero progreso humano si éste no se realiza con un fondo moral.

Por tanto, una buena educación de la sexualidad se dirige a conocer y disponer adecuadamente de la propia vida sexual, siendo capaz de pilotarla hacia el mejor desarrollo personal. Su meta es la integración de estas tendencias en una personalidad cada vez más madura, de modo que todos los impulsos sexuales se encaucen de forma ordenada y enriquecedora.

A los niños hay que iniciarlos a medida que avanza su edad. Son explicaciones sencillas y conformes a su psicología, pero sin falsear la verdad. Sabiendo servirla como algo normal, natural, positivo.

 

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Fuente:

Periódico la Tribuna

Página Web:

http://ieip.es/wp-content/uploads/2016/09/educacion-de-los-sentimientos.pdf

 

¿Cómo enseñar a tu hijo a ser buena persona?

¿Cómo enseñar a tu hijo a ser buena persona?

Enseñar a ser buena persona es apostar por sembrar valores positivos que contribuyan al desarrollo de los niños de una forma amena y eficaz.

 

La lección más importante que darás a tu hijo para su vida es la de los valores y la integridad. Además de enseñarle a ser responsable y estudioso, tu deber más grande es el de llevarlo ser buena persona. Hoy, más que nunca, el mundo necesita de seres humanos buenos que propicien un entorno mejor.

Tus hijos tienen el potencial de hacer que el mundo sea un lugar más agradable y te necesitan para lograrlo. Acompáñalos y guíalos para que actúen de la forma correcta y mantengan su vida bajo control.

Cámbiate a ti mismo

Si hay algo en el comportamiento de tus hijos que quieres mejorar empieza por cambiar tú misma y dar el ejemplo.

Si te desesperas o irritas con facilidad es muy difícil pedirles a los niños que sean pacientes y calmados. Para lograr una actitud positiva en tus hijos, hay que mejorar la propia.

Enséñales la importancia del ejercicio

La salud tiene una relación muy estrecha con el estado de ánimo, por eso es tan importante cuidarla.

Una vida sedentaria lleva a las personas a tener problemas físicos y emocionales. Cada célula del cuerpo necesita oxígeno y la manera de obtenerlo es mediante el ejercicio.

Por otra parte, el ejercicio es importante para mantenernos con energía y buen humor. En este sentido, el deporte o el simple hecho de caminar al aire libre durante 30 minutos, como mínimo, permite la liberación de toxinas y tensiones.

Motívalos a encontrar algo que les interese

Además de las asignaturas de la escuela, invita a tus hijos a participar en una actividad extra curricular. Por supuesto, no debes llenar su agenda de actividades. Los extremos son perjudiciales. No obstante, una actividad extra curricular puede ser beneficiosa para que su mente se despeje.

Las artes, los deportes y la ciencia pueden ayudarles a desarrollar diversas habilidades para la vida.

Permítele a tus hijos probar diferentes pasatiempos e identifica cuáles son los que realmente le apasionan. Una actividad que se disfrute ayuda a forjar la disciplina y a tener mejor salud mental.

Demuéstrales la importancia de cooperar

Las actividades en las que los niños comparten tanto con sus pares y como con personas mayores, les enseñan a convivir y a entender la importancia de ser solidarios, proactivos y buenos.

Mediante la socialización y el desarrollo de la independencia se volverán personas más tolerantes y aprenderán a respetar las diferencias. Otro aspecto que se desarrollará en los niños, es la capacidad de valorar y disfrutar el trabajo en equipo.

Enséñales a decir siempre “por favor” y “gracias”

Desde los primeros años de vida, los niños deben aprender la importancia de estas expresiones de gratitud y valoración. La capacidad de reconocer al otro como igual, le ayudará a ser buena persona, a practicar la empatía.

Además de estas palabras básicas, enséñale a tus hijos otras fórmulas de cortesía honesta que le ayudarán a desenvolverse mejor en sociedad y a sentirse mejor consigo mismos.

Ayúdales a establecer relaciones sociales saludables

Una forma de que tu hijo sea inteligente, seguro de sí mismo y tolerante es permitirle socializar con frecuencia. En casa debes ser modelo del tipo de relaciones interpersonales que quieres que tu hijo tenga.

Deja que empiece a construir lazos sociales con otras personas e indícale qué cosas puede mejorar cuando lo hace. De nada servirá que lo aísles para protegerlo de los problemas de las interacciones. Al contrario, debes darle las herramientas para socializar asertivamente.

Enfatiza sobre la importancia de la higiene y el cuidado personal

El punto de partida para ser buena persona es aprender a cuidarse de sí mismo. Esto implica cuidar de la salud, visitar al médico cuando sea necesario y mantenerse limpio.

Desde la primera etapa de la infancia de tus hijos, indícales que deben poner en práctica medidas básicas de higiene personal. Empieza por enseñarles a lavarse las manos y cepillarse los dientes. Luego puedes introducir hábitos más complejos.

Incúlcales amor por la naturaleza

Con la crisis ambiental del planeta es esencial que los niños tengan un estilo de vida amigable con la naturaleza. Motívalos a reciclar, a ser conscientes del cuidado del agua y interactuar saludablemente con el entorno. Demuéstrales que pueden ser parte del cambio que necesita la humanidad.

ser buena persona

Ayúdalos a tener conexiones reales

Con la invasión de la tecnología en la vida diaria es difícil no dejar de lado el contacto humano. Día a día recuérdales la importancia de dar y recibir afecto físico, de valorar al otro como individuo.

Ser buena persona es un proceso formativo que exige dedicación por parte de los padres. Sin embargo, todo esfuerzo valdrá la pena cuando veas que tus hijos hacen mejor su entorno.

El mundo necesita personas bien educadas académica y éticamente para mejorar la convivencia y hacer del mundo un lugar más habitable.

Los celos: de dónde vienen y cómo afrontarlos

Los celos: de dónde vienen y cómo afrontarlos

Los celos son una de las lacras de la vida de pareja. Muchas veces se argumentan con la falsa creencia de que los celos son muestra de amor hacia el otro. Sin embargo, los celos son uno de los principales problemas de las relaciones hoy en día. Este mito del “amor celoso” entra en conflicto cuando se interponen sentimientos de desconfianza, inseguridad o dependencia.

Los celos: de dónde vienen y cómo afrontarlos

Existen diversos tipos de celos. O, para ser más concretos, diversos orígenes de este problema, distintos inicios de este sentimiento debido a aspectos concretos. Aunque la consecuencia suele ser similar (el temor o la creencia de que la pareja se siente atraída por otra persona), las causas pueden ser dispares.

El celoso posesivo

Este primer caso se presenta en personas que creen que su pareja es de su propiedad. “Es mío” o “es mía” es la típica idea que tienen como base de la relación, por lo que opinan que el otro miembro debe obedecerle, ya que lo contrario sería una muestra de poco respeto.  La dificultad de este tipo de celos es que se basan en creencias muy profundas de la persona, la cual seguramente no creerá que piensa de manera irracional.

Es esencial entender que las personas somos, ante todo, libres y no propiedades de otros, y que el respeto no tiene que ver con la ropa que se lleva puesta o con las amistades que se tienen, sino con tratar al otro como a un individuo igual que tú.

El celoso dependiente

En relación al concepto de pertenencia, la dependencia también es un factor clave en los celos. Sentir que uno se moriría sin el otro y el hecho de necesitarle para vivir son ideas características de este tipo. Para deshacerte de esta dependencia, es importante que te plantees la siguiente pregunta: ¿Qué significa no poder vivir sin el otro? Muchas veces se tiende a expresar de esta manera, derivando toda nuestra existencia del otro miembro de la pareja, creando una excesiva presión sobre la relación.

Acuérdate de tu vida antes de conocer a tu pareja, y recuerda que tienes muchas otras cosas y que la “necesidad” es un concepto demasiado amplio.

El celoso inseguro

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Podríamos hablar, en este caso, de una persona con baja autoestima que no se considera al nivel de su pareja, que no está a su altura. Es más, se pregunta cómo es posible que esté con ella y teme constantemente que el otro miembro encuentre a otra persona “mejor”. Estas personas suelen estar al tanto de cualquier relación que tenga su pareja con otra persona, ya sea un amigo o un compañero de trabajo.

Por tanto, lo primero es no boicotear estas relaciones mostrando desconfianza y dañando la relación de pareja. Lo más probable es que la reacción sea un enfado entre vosotros que no hará más que darle razón a tu creencia irracional. Pero también es necesario un cambio en tu opinión acerca de ti mismo. Hay muchas cosas positivas en ti que no eres capaz de apreciar, pero que hay que sacar a relucir. Tu pareja no es tonta, y seguramente esté contigo por muchas y muy buenas razones.

No asumas que cambiar de pareja es tan fácil y que el amor es tan volátil. Si te quiere y está contigo, será por algo.

El celoso desconfiado

La característica principal de este tipo de celos es la suspicacia, la desconfianza hacia todas las personas en general. Los celosos desconfiados creen que no hay que fiarse de los demás, ya que siempre tienen malas intenciones. Son típicos los pensamientos de “todos los hombres van a por lo mismo” o “cualquier signo de buena relación entre dos personas es síntoma de deseo”. Hay que saber distinguir muy bien una relación cordial y una relación íntima, ya que en muchas ocasiones estas personas no conocen la diferencia.

Subyace la idea de que dos personas de distinto sexo no pueden ser amigos, ya que siempre habrá un interés mayor. Esta creencia irracional debe ser erradicada.

Como se puede ver, la clave reside en ser más flexibles a la hora de pensar en el otro y en la relación que tenéis juntos. Tratar de controlar o vigilar al otro sólo añade negatividad a la pareja, con lo que se arraigan los celos y se consume la relación.

Si te sientes identificado con algún tipo de celos, hazte un favor a ti y a tu pareja y acude a un psicólogo para que pueda ayudarte a superarlo.

Fuente:

Alapar México (Puebla)

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