Una vez que la mayoría de los mexicanos se decida, quedará a los actores sociales asumir sus responsabilidades, lo que implicará acatar el mandato en las urnas y trabajar con visión de futuro y hacerlo en conjunto, en comunidad con todos, por el bien de México. Urge saber escuchar el signo de los tiempos, abrir oídos y la mente para escuchar y entender la diversidad. Polarizarse es inútil, los extremos nunca han servido. Bienvenida más bien la crítica, el debate, el encuentro dialógico que siempre nos enriquece.

En el futuro, la acética de la vida pública y privada será fundamental, la rendición de cuentas deberá ser un arma que ayude a redirigir el quehacer de nuestros gobiernos. Ninguna iniciativa social puede rendirse a los sentimientos de todos los grupos sociales.

El reto se será complicado, pero bien gestionado puede ser prometedor tanto en el ámbito interno, como en el externo. Sin resultados concretos México y su democracia pagaran la cuenta muy caro. El desafío será el fortalecimiento institucional, la sabia solución de conflictos, los acuerdos y consensos y la objetiva solución de nuestros problemas.

El papel de la iniciativa privada será fundamental pues le corresponde llamar al acuerdo, a la moderación, a la prudencia, deberá hacer un papel político pero sin participar en el juego, le corresponde construir la visión de país que nunca han tenido los partidos y demás actores políticos.

Ocupémonos de la patria, veamos hacia delante, hagámonos cargo de lo sustantivo. Demos seguimiento a los compromisos que se están haciendo en las campañas.

Los temas clave que pueden generar desequilibrios son: El económico y financiero, todas las formas de inseguridad, el combate a la corrupción e impunidad pública y privada,  la defensa de los intereses de México en el ámbito internacional, y el respeto al orden constitucional que supone una actuación siempre en el marco de la legalidad.

Luis Lozano   4 junio, 2018