Considerado como uno de los personajes más importantes en la historia de Sudáfrica. Fue elegido presidente de esta nación en el año de 1994, convirtiéndose en el primer dirigente electo por medios democráticos. Pasó 27 años en la cárcel de Robben Island, ahí estudió la carrera de Derecho por correspondencia gracias a la Universidad de Londres. Luchó por terminar con el racismo y se le han otorgado 50 doctorados honoris causa.

El ex presidente de Sudáfrica en su discurso como presidente electo en 1994 hizo una importante reflexión sobre los miedos que tenemos los seres humanos a brillar, a desarrollar todo nuestro potencial, porque mas que tener miedo de nuestras debilidades tendemos a tener más miedo a hacer eso de lo que sabemos que somos capaces de lograr pero que no lo intentamos, y es que ciertamente el ser humano tiene un poder sin límites pero cuando el miedo se apodera de una persona no la deja avanzar.

Lo peor que hace el miedo es que se propaga hacia los que rodean a la persona que lo tiene, pero si por el contrario alguien logra vencer ese miedo, sucede algo magnifico y es que también se pierde el miedo en conjunto y los que rodean a ese valiente se van a sentir inspirados a vencer sus miedos también. Es así que el ex presidente Mandela llamaba a la gente a perder el miedo y sacar todo nuestro potencial para inspirar a todos los que nos rodean.

 

Discurso de Nelson Mandela como Presidente Electo de Sudáfrica (1994)

Nuestro miedo más profundo no es que seamos inadecuados.
Nuestro miedo más profundo es que somos poderosos sin límite.
Es nuestra luz, no la oscuridad lo que más nos asusta.
Nos preguntamos:

¿quién soy yo para ser brillante, precioso, talentoso y fabuloso?

En realidad,

¿quién eres tú para no serlo?

Eres hijo del universo.
El hecho de jugar a ser pequeño no sirve al mundo.
No hay nada iluminador en encogerte para que otras personas cerca de ti no se sientan inseguras.

Nacemos para hacer manifiesto la gloria del universo que está dentro de nosotros.
No solamente algunos de nosotros:

Está dentro de todos y cada uno.

Y mientras dejamos lucir nuestra propia luz, inconscientemente damos permiso a otras personas para hacer lo mismo.
Y al liberarnos de nuestro miedo, nuestra presencia automáticamente libera a los demás.

Fuente:

BBC

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